PROYECTO HUMANO

Estimado Visitante , este es un foro de estudio y preparación para el Nuevo Proyecto Humano , el de aprender a Pensar .
Verás que hacemos un especial incapie en las enseñanzas provenientes del Librepensamiento , debido a la compleja interrelación entre la realidad y lo que verdaderamente percibimos . Y la capacidad de éste , en poder develar el funcionamiento de ambas .
" El Nuevo Paradigma es no seguir sosteniendo ideas heredadas por obligación , inculcadas mediante el miedo y por reiteración , debemos crear nuestro propio pensamiento e ideas dentro de una Libertad Humana y Espiritual "
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    El extraño "sueño" de Joe Brandt

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    El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Halfaro el Miér Feb 15, 2012 9:48 am

    Este es el relato es el resultado de una serie de visiones que tubo un joven de 17 años llamado Joe Brandt, mientras se recuperaba de una conmoción cerebral en el hospital de Fresno (California) a causa de la caida de un caballo. Tened presente que esto lo dijo Joe Brandt en el año 1937.

    El sueño-visión ocurrió en una continuidad perfecta, noche tras noche, y durante varias noches, siempre retomandolo exactamente en el punto donde lo había dejado la noche anterior. Esto es algo fuera de lo común y sumamente extraño. Joe fué apuntando sus "sueños" en su diario, noche tras noche.

    Los automóviles de mediano tamaño, que él vió, en el año 1937 no existían en los Estados Unidos en aquellos tiempos. Joe Brandt comentó acerca de la extraña forma de algunos de ellos de formas esféricas y redondeadas y pequeños muy similares a los coches que tenemos hoy en día.

    Este fué su "sueño":




    " Yo me desperté en el cuarto del hospital con un dolor de cabeza tremendo como si el mundo entero girara dentro de mi cerebro. Recuerdo, imprecisamente, la caída de mi caballo Blackie.Las imágenes comenzaron a formar en mi mente imágenes que se movieron con la velocidad de relámpago, imágenes que giraron y imágenes que se pararon. Parecía estar en otro mundo. Si fué el futuro, o si fue alguna antigua tierra, yo no podría decirlo.


    Entonces lentamente, como la pantalla cinematográfica del cine, pero con color y olor y con el sonido, yo parecí encontrarme en Los Angeles.Los Angeles era más grande, mucho más grande, y los autobuses y coches llenaron las calles de la ciudad. Pensé acerca de Boulevard de Hollywood, y yo me encontré de repente, allí, en Hollywood Boulevard. Si esto es verdad, yo no lo sé, pero había muchos muchachos de mi edad con barbas y llevavan algunos de ellos pendientes. Todas las chicas llevaban faldas... verdaderamente cortas y ellos andaban repantingados hacia adelante, moviendose como haciendo un extraño baile. Yo me pregunté si podría hablar con ellos, y yo les dije "hola", pero ellos no me oyeron ni me vieron. Decidí que podría ser tan gracioso como ellos y traté de simular por un rato aquella clase loca de caminar. Adivino que es algo que se tiene que aprender. Pero no pude hacerlo.


    Luego advertí que había un extraño silencio en el aire, una clase extraña de calma. Había algo mas, algo que no debería estar allí.Al principio, yo no lo podría ver, no supe lo que pasaba, hasta poco después, y entonces me dí cuenta de lo que faltaba: No HABIA PAJAROS. Escuché. Anduve dos manzanas al norte por el Boulevard...andube por Todas las casas...no había pájaros. Yo me pregunté entonces que les había sucedido a los pájaros. ¿Se habían ido? ¿Dónde? De nuevo, yo podría oír la calma. Yo nunca había experimentado nada parecido. Escuché un rato... y solo oí la calma.



    Entonces, supe que algo iba a suceder. Yo me pregunté qué año sería. Ciertamente no era 1937. Vi un periódico en un rincón con una imagen del presidente. Seguramente no era el Sr. Roosevelt. Él tenía orejas más grandes, eras más pesado y mas grande. Si no era 1937, yo me pregunté qué año era entonces. Miré la fecha del periódico y el año acababa en un número que yo no pude determinar, yo no estaba seguro del año correcto. Mis ojos lo veian borroso...



    Entonces vino alguien...alguien de 1937... era esa enfermera gorda y se prepara para tomar mi temperatura. Yo me desperté. El sueño loco fue el mismo, el de Los Angeles, y el sueño continuaría donde dejé el último sueño. Mi dolor de cabeza era peor. Es una maravilla que no me hubiese matado ese caballo.



    He tenido otro sueño loco, sobre Hollywood. Esas personas. ¿Por qué visten ellos de esa forma? me pregunto yo. Yo me encontraba atrás en el Boulevard esperaba que algo sucediera. Algo GRANDE iba a suceder y yo iba a estar allí. Miré arriba, y ví un reloj debajo de ese teatro grande. Eran las 4 menos 10 minutos. Algo GRANDE iba a suceder. Paseé por la calle. En el cemento delante de un teatro estavan los nombres de estrellas de cine. Reconocí algunos de ellos. Los otros nombres eran nombres que yo nunca había oído. Yo me aburría. No quise volver al hospital en Fresno, y yo quise permanecer allí en el Boulevard incluso si nadie me podía ver. Esos niños locos. ¿Por qué van vestidos ellos de esa forma? Quizá es alguna víspera de halloween, pero no parece que sea la víspera de Todos los Santos. Parecía mas bien la Primavera, comienzos, o algo similar.



    Había de nuevo esa falta de sonido otra vez.FALTABA SONIDO. La CALMA, la CALMA, la CALMA. ¿No sabían estas personas que los pájaros se han ido a algún lugar? El SILENCIO SE HACE BASTANTE GRANDE Y MAS GRANDE. SE QUE ALGO SUCEDERA. ALGO GRANDE SUCEDERA. ¡Y algo sucedió ahora!

    Entonces me desperté. Ella me despertó mirandonme desde arriba, sonriendo y sonriendo, aquella enfermera gorda otra vez. "Es hora de que te tomes tu leche, niño," me dice. Cielos, la anciana de la habitación 30 quiere su pijama del gato. La próxima ves quizás ella me traiga chocolate caliente.





    EL MOMENTO DEL ACONTECIMIENTO



    Dónde fuí no lo se. ¡No se donde yo fui! He estado como en los confines de la tierra y atrás en el tiempo. He estado en el fin del mundo. Creo que no había nada. Ni siquiera el condado de Fresno, aunque estén aquí en este mismo minuto. Si solamente mis ojos conseguieran ver un poco más claro todo lo que puedo ver desde arriba hacia abajo. Pero nadie me creerá, de todos modos.



    Entonces vuelvo a ese último momento en el Boulevar. Entonces veo a una mujer arrastrando a dos niños pequeños por cada mano (gemelos, yo adivino). Su falda estaba hacia arriba -- bastanta alta -- y tenia una mirada cansada. Pensé por un minuto si yo le podría preguntar acerca de los pájaros, lo que había sucedido con ellos, y entonces, yo recordé que ella no me vería. El pelo lo tenía todo sucio, y le salía por todas las partes de su cabeza. Muchos aquellos muchachos se parecian a ella, pero parecía tan cansada y quien quiera que fuese parecía estar arrepentida acerca de algo. Adivino que estaba arrepentida ANTES QUE aquello le sucediera, porque le sucedió seguramente.



    Había un olor gracioso. No me gusta. Un olor como a azufre, ácido sulfúrico, un olor como la muerte. Por un minuto, yo pensé que regresé a la clase de química. Cuando busqué a la chica, ella se había ido. Quise encontrarla por alguna razón. Y entonces fué que supe que algo iba a suceder y yo podría permanecer con ella, y ayudarla. Pero se fué, y anduve media manzana, entonces vi el reloj otra vez. Los ojos parecieron pegarse a ese reloj. Yo no podría moverme. Esperé. Eran las CINCO MENOS CUATRO MINUTOS EN PUNTO EN UNA TARDE SOLEADA. Pensé que yo me pararía allí mirando ese reloj esperando para siempre ver algo venir.

    Entonces, fué cuando vino, y no fué nada. No fué casi nada. No fue casi tan duro como el terremoto que tuvimos hace dos años. El suelo se sacudió, justo un instante. Las personas se miraron unas a las otras, sorprendidas. Entonces ellos se rieron, y yo me reí también. ¿Entonces esto fue lo que había estado esperando?. Esta graciosa sacudida corta. No significó nada. Me sentí aliviado y decepcionado. ¿Qué había estado esperando yo? Comencé a retroceder en el Boulevar, intentando mover las piernas como esos muchachos. ¿Cómo lo hacen ellos?.



    Yo nunca lo averigüé. Sentía como si el suelo no fuera muy sólido bajo mis pies. Supe que soñaba pero yo todavía no estaba despierto. Había en el aire ese olor otra vez, viniendo como del océano. Llegaba a una calle y vi la mirada en las caras de dos chicos. Ellos estuvieron delante de mí, vinieron hacia mí. Ambos con barbas. Uno llevaba pendientes. Entonces le dijo uno al otro: "Salgamos de este lugar. Volvamos al este". Parecia austado. Y entonces fué como si las aceras temblaran, pero usted no podría verlo. Al menos no con los ojos que usted tiene ahora no lo vería. Una anciana tenía un perro, un perro blanco, y ella y su perro pararon y parecieron asustarse mucho, y ella entonces lo asió por las correas y dijo, "regresemos a casa, Frou, Frou.Mamá te llevará en casa". Esa pobre anciana llevando en brazos a su perro. Yo me asusté. Verdaderamente estaba muy asustado.



    Recordé a la chica con los dos niños. Seguramente, iría hacia abajo. Comencé a correr. Corrí y corrí, y el suelo comenzó a temblar. Pero yo no lo podría ver aquello. Yo no podía sentirlo. Pero supe que el suelo temblaba. Todos parecian muy asustados. Estaban terriblemente asustados. Una señorita se sentó justo en una acera que se dobló toda y entonces la oí decir "terremoto, es el terremoto". una y otra vez ella decía aquello. Entonces yo SABÍA QUE ESTA VEZ SERÍA ALGO MUY DIFERENTE.


    Entonces, fué cuando ocurrió. Ocurrió muy rápidamente. Fué rápido como nada. Parecía como el chillido de una sirena, largo y bajo, o el chillido de una mujer cuando da a la luz a un bebé. Fue atroz. Fue como si algo, algún monstruo, LEVANTARA LAS ACERAS DEBAJO DEL SUELO. Usted podía sentirlo mucho tiempo antes que usted lo viera, como si las aceras no tuvieran ya suelo debajo. Me fijé bien en los coches. Los conductores tocaban la bocina pero no estaban asustados. Los coches se movieron pero se mantenían en el suelo. Parecía como si ellos no supieran aún nada de lo que estaba sucediendo. Entonces, vi un coche blanco, con un bebé y el coche era la mitad del tamaño de uno normal, se salió del carril interior con el que limitaba. La chica que lo conducía justo sentada allí empezó a llorar. Ella estaba allí con los ojos mirando fijamente, como si ella no pueda moverse, pero yo la podia oírla. Lloriqueó. Como una niña. Hizo ruidos graciosos. Yo la miré, pensando en la otra chica.

    Dije que esto era un sueño y que yo me despertaría... Pero yo no me desperté. Yo no me desperté. El temblor había comenzado otra vez, pero esta vez era diferente. Fue un temblor agradable, como una cuna cuando se mece un minuto, y entonces yo vi el centro del Boulevar qie pareció estar rompiendose en dos partes. El cemento parecía ser empujado directamente arriba por alguna pala gigante... Se rompía en dos. Por eso el coche de la chica perdió el control.. Y ENTONCES HUBO UN SONIDO FUERTE OTRA VEZ, COMO YO NUNCA HABÍA OIDO ANTES DE ESE MOMENTO...OÍA CIENTOS DE SONIDOS...OÍA TODAS LAS CLASES DE SONIDOS DE NIÑOS..., y de las mujeres y también de esos chicos locos con pendientes. Todos se movian, algunos de ellos cayeron al suelo encima de la acera. Yo no lo se describir bien, PORQUE CUANDO ESTABAN TIRADOS EN EL SUELO FUERON LEVANTADOS DEL SUELO DEL GOLPE, y las cañerías empezaron a partirse y a brotar agua de ellas... Los gritos, el ruido, todo aquello fue atroz. Yo me desperté. No quiero volber a tener ese sueño nunca otra vez.





    EL TERREMOTO



    Todo Volvió. Como si la primera vez fuera sido una presentación y todo yo podia volber a recordarlo, a ver de nuevo el fin del mundo. Fui inmediatamente al mismo lugar solo que llorando. Estaba en el mismo centro de todo aquello. Los tímpanos los sentía como si me fueran a estallar. El ruido estaba por todas partes. Las personas que caían, algunos de ellos se hacían daño al caer, otros gritaban aterrorizados. Los pedazos de edificios, las cascotes de todo tipo de cosas, volando por el aire. Un trozo de algo me dió en un lado de la cara, pero yo no sentí nada.



    Deseé sólo despertarme, huir de ese lugar. Había sido divertido al principio, en el primer sueño, cuando yo sabía que iba a soñar con el fin del mundo o de algo. Pero esto fué terrible. Había personas más adultas dentro de los coches. La mayor parte de los niños estaban en la calle. Pero esos tipos mayores gritaban como si los estuvieran asesinando, como si nadie pudiera ayudarlos.. Nadie los podría ayudar. Nadie los podría ayudar.



    Fue entonces que yo me senti elevarme hacia arriba. Quizá yo me había muerto. Yo no lo sé. Pero estuve sobre la ciudad, arriba sobre ella y vi como se inclinaba hacia el océano justo como que inclina una mesa de picnic. Algunos de los edificios tenían mejor resistencia de lo que yo podia creer. Aguantaban. Aguantaban. Las personas vieron esto y trataron de meterse dentro de ellos o conseguir ponerse al lado de ellos. Fue fantástico. Como un edificio se mantubo en pié todo el rato. Todo se rompia más y más alrededor de él, pero muchos de aquellos edificios se mantenían en pié como si nada. Estaba arriba flotando como una pluma desde arriba viendo a la gente. Comencé a animarlos. Vayan por ese camino, dije yo. vayan por ese camino. mantenganse en esa línea. Quise vitorear, gritar, chillar. Si los edificios resistían, esos edificios en el Boulevard, quizá la chica de chica de los dos gemelos, quizá ella podría conseguir meterse dentro de uno de ellos.



    Miré todo de esta forma durante mucho tiempo, quizá durante tres minutos, y tres minutos me parecieron durar una eternidad. Todos trataban de conseguir meterse dentro de los edificios. Iban a conseguirlo. Supe que iban a salvarse, incluso si las aguas empezaran a subir. Pero ellos no lo sabian. Yo nunca me he imaginado lo que estaría pasando para que un edificio empiece a morirse. Un edificio se muere como una persona. Cede, parte de los grandes lo hicieron, solo que comenzaron a desmenuzarse, como un anciano que no puede ponerse en pié, que no puede incorporarse ya. Se desmenuzaban y trozos de ellos caían hacia abajo. Y los niños chillaron como locos más allá del rugido de las personas. Los edificios parecían aguantanan, pero los edificios se estaban muriendo. Yo no podía ver ya a aquellas personas. Me mantuve flotando en el aire. Estaba dispuesto a subir más alto.



    Entonces parecí estar fuera todo aquello, pero podía ver. Parecí estar arriba en Oso Grande cerca de San Bernardino, pero la cosa graciosa era que podía ver en todas las partes. Supe lo que sucedía en varios sitios a la vez. La tierra pareció comenzar a temblar otra vez. Podía sentirlo aunque estuviera arriba bien alto. Esta vez duró quizá doce segundos, y fue apacible. Usted no podría creer que nada tan tranquilo podría causar tantos daños. Pero entonces vi las calles de Los Angeles y todo entre las montañas de San Bernardino y varios sitios mas. Se inclinaba todo hacia el océano, las casas, todo habiá en aquellos lugares. Podía ver las grandes carreteras, docenas de grandes carreteras se partian en varios trozos aún con los coches pequeños y de todo tipo en ellas todos los coches empezaron a chocar unos con otros, y algunos cayeron y empezaron a deslizarse en la misma dirección que la tierra.

    Ahora el océano estaba entrando en la tierra, y se movía como una serpiente inmensa a través de la tierra. Yo me pregunté cuánto tiempo había pasado, y podía ver el reloj, aunque yo no estuviera allí en el Boulevard eran las 4:29 de la tarde.Había sido solo media hora. Estaba contento porque yo no podia oir mas sus gritos. Pero podía verlo todo. Podía verlo todo.





    LAS OTRAS CIUDADES



    Entonces, pude mirar un mapa inmenso del mundo, yo podría ver lo que sucedía en la tierra y con las personas. En San Francisco se sentía el terremoto, pero no de aquella manera, no era parecido a lo de Hollywood ni Los Angeles. Parecí ver la falla de San Francisco, no justo SAN ANDRES pero si cerca de San Francisco. Todo se movía como en una película de terremotos con Jeanette McDonald y el Aguilón. Podía ver todo eso, las montañas Sierra Nevada, y San Andres y San Francisco.

    Supe lo que le iba a suceder a San Francisco.Lo iban a girar sobre el terreno. Giraría al revés. Fue rápidamente, a causa del corrimiento de tierra, pienso yo. Pareció ser mucho más rápido que lo que pasaba en Hollywood, pero entonces yo no fui exactamente a aquel lugar. Vi mas cosas de una manera larga y de lejos.

    Cerré los ojos durante mucho tiempo, yo pienso que fueron diez minutos y cuando yo los abrí vi el Gran Cañón, que venía vacío, y vi la Presa de Canto Rodado que fué zarandeada desde abajo en el suelo. Y ví entonces, Nevada, y también hasta Reno, se movian todos como hacia el sur, de manera parecida a Baja California, México también se movía. Me pareció ver a algún volcán arrojando humo o laba, allá, junto con todo lo demás.



    Vi el mapa de Sudamérica, especialmente Colombia. Otro volcán hacía erupción de forma violenta. Venezuela pareció estar teniendo un periodo de actividad volcánica. Lejos, a lo lejos, yo podría ver Japón, también.No fué fácil de ver, porque fui todavía hacia la Montaña Grande de Oso, pero veía Japón comenzar a adentrarse de lleno en el mar. Yo no puedo saber la hora, y no veía a las personas porque se parecian a los muñecos, vistos desde muy lejos. Yo no podía oírlos chillar, pero podía ver la mirada sorprendida en sus caras. Miraron al mar todo asombrados.Los veia tan lejos que yo apenas los podía ver. En un minuto o dos pareció acabar todo. Todos desaparecieron. El mar no dejó a nadie.



    Yo no sabía en que tiempo ni hora estaba ahora. Yo no podía ver ningún reloj. Traté de ver la isla de Hawái. Acabé por ver como ondas en el mar... mareas inmensas que golpeaban contra ella. Las personas en las calles se mojaban, y corrian todos asustados. Pero yo no vi nadie a nadie engullido por el mar. Parecía como estar pasando alrededor del globo. Más inundaciónes. ¿Será inundado el mundo? Constantinopla. El Mar Negro subía. El Canal de Suez, por alguna razón pareció estar secándose. SICILIA... ella no tiene escapatoria. Podría ver todo como si fuera un mapa. El Etna entró en erupción. No sabía en que fecha era, pero pareció ser que sucedía más temprano o más tarde.



    Yo no estuve seguro de en que tiempo estaba ahora. Veia a INGLATERRA.....Inundaciones, pero inmensas no ondas de marea. El agua, llegaba por todas partes, pero nadie era muerto por el mar. Las personas tenian miedo y lloraban. Algunos de ellos se cayeron en las calles de rodillas y comenzaron a rezar para la salvación de el mundo. Yo no sabía que los ingleses fueran tan emocionales. Irlanda, escuelas en Escocia, todo estaba lleno y los de las iglesias rezaban noches y dias enteros. Las personas llevaban velas y todos lloraban por California, Nevada, algunas partes de Colorado, quizá todo, incluso Utah.



    Todos gritaban y lloraban, la mayor parte lo hizo como si no conociera a nadie de Nevada, Utah, pero lloraban como si fueran parientes de sangre. Como una familia. Como si todo eso también les sucediera a ellos. NUEVA YORK entraba en mi campo de visión pero ella todavía estaba llí, nada había le había sucedido, solo había mas nivel del agua que subía hacia arriba. Aquí, las cosas fueron diferentes. Las personas corrían en las calles, gritando "es el fin de mundo". Los niños entraron en los restaurantes y se comieron todo lo que tenían a la vista. Vi una zapatería con todos los zapatos tirados en el suelo. Quinta Avenida, todos corriendo. Alguna radio emitía con un locutor que en unos pocos minutos, el poder quizás cortaba la emisión. Ellos pensaban que la gente debían de controlarse a sí mismos.



    Cinco chicas corrían como locas hacia el Y.W.C.A., ese lugar en Lexington o en algún lugar. Corrieron como si estuvieron muertas de miedo. PERO NADA SUCEDIA EN NUEVA YORK. Vi a una anciana cogiendo los cubos de la basura, y llenandolos con agua. Todos parecían estar aterrados por morir. Algunas personas miraron aturdidas como las calles parecian llenarse de altavoces gritando fuertemente. No fue a la luz del día. Fue de noche. Vi, como al día siguiente, habia tropas del ejército por las calles. Los altavoces daban noticias otra vez acerca de depósitos de combustible rotos y las áreas de escasez de petróleo. Las personas parecieran estar saqueando los mercados.

    Oregon, Washington, Dakota, Missouri, Minnesota, Canadá... en todos sitios ocurría igual o parecido que en Nueva York.



    Vi muchos lugares que parecieron seguros, y las personas no huyeron asustadas. Especialmente las áreas rurales. Aquí todo fue casi como si nada hubiera sucedido. Las personas se dirigieron a estos lugares algunos a pié, algunos en coches (que todavía tenían combustible). Yo oí o de algún modo yo supe que en algún lugar del atlantico la tierra había subido. Mucha tierra. Conseguí un cansancio atroz. Quise despertarme, yo quería volver a ver a la chica para saber donde estaba y esos dos niños.Entonces yo me encontré atrás en Hollywood y que eran todavía las 4:29. De repente estaba arriba sobre Hollywood.


    Podría oír ahora. Podría oír, en alguna parte, una emisora en el aire decirles a las personas que no se asustasen. Ellos morían en las calles. Había estaciones que seguían emitiendo incluso con todas esas sacudidas y temblores.Un hombre apareció en una imagen de un monitor, era un tipo bajito que debía de estar muerto de miedo. Pero él no lo estaba. Mantubo la calma y habló en gritos y leyó unas instrucciones. Algo acerca de helicópteros o alguna clase de aviones, pero supe que gente como ellos no podian irse o tener miedo.



    Las cosas sucedían ahora en la atmósfera. Las ondas iban recorriendo ahora la atmósfera. Ondas.La pesadilla ondea.Entonces, vi otra vez, la Presa de Canto Rodado, bajando... empujar la tierra, empujando y rompiendose juntas. El Gran Cañón empujabala Presa de Canto Rodado y se rompía aparte. Fue a la luz del día.



    Todas estas emisoras se fueron en el mismo momento que la Presa de Canto rodado cuando esta se había roto. Yo me pregunté cómo sabrian aquellas personas lo que estaba sucediendo en el Este. Eso fue cuando vi a la gente de los monitores. Yo los vi en los lugares más impares, como si estuviéramos allí con ellos. Como el tipo pequeño con gafas del monitor. Ellos se mantuvieron dando los informes a la gente. LLuegué a oir a un locutor de radio decir en emisión: "Esto es California. Entamos hundiendonos en el mar. Esto es California. Estamos hundiendonos en el mar... Dirijanse hacia los lugares altos. Vayan a las montañas. Hacia el oeste.Esto es California. Estamos hundiendonos en el mar..." yo lo podría ver todo aquello. Todo sucedía en el interior, las aguas del mar entraban hacia el interior. Ví como su mano todavía se agarraba a la mesa, él trataba de levantarse de nuevo, para después una vez más decir: "Esto es California estamos hundiendonos en el mar. Esto es California estamos hundiendonos en el mar". Oí esto, una y otra vez, durante lo que me parecieron horas diciendo una y otra vez aquellas mismas palabras.



    Aquellas personas se mantuvieron haciendo su trabajo hasta el último momento y dando instrucciones a la gente: "Lleguen a las Montañas.Esto es California.Entramos el mar". Yo me desperté entonces. No pareció ser como si hubiera estado soñando. Yo nunca había estado tan cansado. Parecía haber pasado un minuto o dos solamente, y por un momento pensé que todo esto había sucedido de verdad. Me pregunté acerca de dos cosas. Yo no había visto todo lo que le sucedió a Fresno donde está mi casa y yo no había averiguado lo que sucedió a esa chica.

    He estado pensando de ello toda la mañana. Regreso a casa mañana. Esto ha sido solo un sueño. No ha sido nada más.



    Nadie en el futuro en Hollywood Boulevard llevará pendientes y esas estúpidas barbas. Nada de esto sucederá. Esa chica me pareció tan real como esos dos niños. Ni siquiera habrá nacido todavía y espero que se marche de California cuando tenga su gemelos y que ella no esté en el Boulevard ese día. ¡Ella parecía tan real!.

    No puedo quitarme de la cabeza a aquel locutor de radio diciendo una y otra vez la misma cosa: "Esto es California. Entramos el mar. Esto es California. Entramos el mar. Lleguen a las montañas. Vayan hacia las cumbres. California, Nevada Colorado, Arizona, Utah. Esto es California. Entramos el mar". Adivino que seguiré oyendo esto en mi cabeza durante algunos días mas."



    Esta visión fue escrita por Joe Brandt, a la edad de 17años , al recuperarse de una conmoción cerebral en el Hospital de Fresno, California, en el año 1937.

    http://apocalipticus.over-blog.es/article-el-extrano-sueno-de-joe-brandt-48534846.html


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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Shaka el Miér Feb 15, 2012 10:51 am

    Halfaro escribió:Este es el relato es el resultado de una serie de visiones que tubo un joven de 17 años llamado Joe Brandt, mientras se recuperaba de una conmoción cerebral en el hospital de Fresno (California) a causa de la caida de un caballo. Tened presente que esto lo dijo Joe Brandt en el año 1937.

    El sueño-visión ocurrió en una continuidad perfecta, noche tras noche, y durante varias noches, siempre retomandolo exactamente en el punto donde lo había dejado la noche anterior. Esto es algo fuera de lo común y sumamente extraño. Joe fué apuntando sus "sueños" en su diario, noche tras noche.

    Los automóviles de mediano tamaño, que él vió, en el año 1937 no existían en los Estados Unidos en aquellos tiempos. Joe Brandt comentó acerca de la extraña forma de algunos de ellos de formas esféricas y redondeadas y pequeños muy similares a los coches que tenemos hoy en día.

    Este fué su "sueño":




    " Yo me desperté en el cuarto del hospital con un dolor de cabeza tremendo como si el mundo entero girara dentro de mi cerebro. Recuerdo, imprecisamente, la caída de mi caballo Blackie.Las imágenes comenzaron a formar en mi mente imágenes que se movieron con la velocidad de relámpago, imágenes que giraron y imágenes que se pararon. Parecía estar en otro mundo. Si fué el futuro, o si fue alguna antigua tierra, yo no podría decirlo.


    Entonces lentamente, como la pantalla cinematográfica del cine, pero con color y olor y con el sonido, yo parecí encontrarme en Los Angeles.Los Angeles era más grande, mucho más grande, y los autobuses y coches llenaron las calles de la ciudad. Pensé acerca de Boulevard de Hollywood, y yo me encontré de repente, allí, en Hollywood Boulevard. Si esto es verdad, yo no lo sé, pero había muchos muchachos de mi edad con barbas y llevavan algunos de ellos pendientes. Todas las chicas llevaban faldas... verdaderamente cortas y ellos andaban repantingados hacia adelante, moviendose como haciendo un extraño baile. Yo me pregunté si podría hablar con ellos, y yo les dije "hola", pero ellos no me oyeron ni me vieron. Decidí que podría ser tan gracioso como ellos y traté de simular por un rato aquella clase loca de caminar. Adivino que es algo que se tiene que aprender. Pero no pude hacerlo.


    Luego advertí que había un extraño silencio en el aire, una clase extraña de calma. Había algo mas, algo que no debería estar allí.Al principio, yo no lo podría ver, no supe lo que pasaba, hasta poco después, y entonces me dí cuenta de lo que faltaba: No HABIA PAJAROS. Escuché. Anduve dos manzanas al norte por el Boulevard...andube por Todas las casas...no había pájaros. Yo me pregunté entonces que les había sucedido a los pájaros. ¿Se habían ido? ¿Dónde? De nuevo, yo podría oír la calma. Yo nunca había experimentado nada parecido. Escuché un rato... y solo oí la calma.



    Entonces, supe que algo iba a suceder. Yo me pregunté qué año sería. Ciertamente no era 1937. Vi un periódico en un rincón con una imagen del presidente. Seguramente no era el Sr. Roosevelt. Él tenía orejas más grandes, eras más pesado y mas grande. Si no era 1937, yo me pregunté qué año era entonces. Miré la fecha del periódico y el año acababa en un número que yo no pude determinar, yo no estaba seguro del año correcto. Mis ojos lo veian borroso...



    Entonces vino alguien...alguien de 1937... era esa enfermera gorda y se prepara para tomar mi temperatura. Yo me desperté. El sueño loco fue el mismo, el de Los Angeles, y el sueño continuaría donde dejé el último sueño. Mi dolor de cabeza era peor. Es una maravilla que no me hubiese matado ese caballo.



    He tenido otro sueño loco, sobre Hollywood. Esas personas. ¿Por qué visten ellos de esa forma? me pregunto yo. Yo me encontraba atrás en el Boulevard esperaba que algo sucediera. Algo GRANDE iba a suceder y yo iba a estar allí. Miré arriba, y ví un reloj debajo de ese teatro grande. Eran las 4 menos 10 minutos. Algo GRANDE iba a suceder. Paseé por la calle. En el cemento delante de un teatro estavan los nombres de estrellas de cine. Reconocí algunos de ellos. Los otros nombres eran nombres que yo nunca había oído. Yo me aburría. No quise volver al hospital en Fresno, y yo quise permanecer allí en el Boulevard incluso si nadie me podía ver. Esos niños locos. ¿Por qué van vestidos ellos de esa forma? Quizá es alguna víspera de halloween, pero no parece que sea la víspera de Todos los Santos. Parecía mas bien la Primavera, comienzos, o algo similar.



    Había de nuevo esa falta de sonido otra vez.FALTABA SONIDO. La CALMA, la CALMA, la CALMA. ¿No sabían estas personas que los pájaros se han ido a algún lugar? El SILENCIO SE HACE BASTANTE GRANDE Y MAS GRANDE. SE QUE ALGO SUCEDERA. ALGO GRANDE SUCEDERA. ¡Y algo sucedió ahora!

    Entonces me desperté. Ella me despertó mirandonme desde arriba, sonriendo y sonriendo, aquella enfermera gorda otra vez. "Es hora de que te tomes tu leche, niño," me dice. Cielos, la anciana de la habitación 30 quiere su pijama del gato. La próxima ves quizás ella me traiga chocolate caliente.





    EL MOMENTO DEL ACONTECIMIENTO



    Dónde fuí no lo se. ¡No se donde yo fui! He estado como en los confines de la tierra y atrás en el tiempo. He estado en el fin del mundo. Creo que no había nada. Ni siquiera el condado de Fresno, aunque estén aquí en este mismo minuto. Si solamente mis ojos conseguieran ver un poco más claro todo lo que puedo ver desde arriba hacia abajo. Pero nadie me creerá, de todos modos.



    Entonces vuelvo a ese último momento en el Boulevar. Entonces veo a una mujer arrastrando a dos niños pequeños por cada mano (gemelos, yo adivino). Su falda estaba hacia arriba -- bastanta alta -- y tenia una mirada cansada. Pensé por un minuto si yo le podría preguntar acerca de los pájaros, lo que había sucedido con ellos, y entonces, yo recordé que ella no me vería. El pelo lo tenía todo sucio, y le salía por todas las partes de su cabeza. Muchos aquellos muchachos se parecian a ella, pero parecía tan cansada y quien quiera que fuese parecía estar arrepentida acerca de algo. Adivino que estaba arrepentida ANTES QUE aquello le sucediera, porque le sucedió seguramente.



    Había un olor gracioso. No me gusta. Un olor como a azufre, ácido sulfúrico, un olor como la muerte. Por un minuto, yo pensé que regresé a la clase de química. Cuando busqué a la chica, ella se había ido. Quise encontrarla por alguna razón. Y entonces fué que supe que algo iba a suceder y yo podría permanecer con ella, y ayudarla. Pero se fué, y anduve media manzana, entonces vi el reloj otra vez. Los ojos parecieron pegarse a ese reloj. Yo no podría moverme. Esperé. Eran las CINCO MENOS CUATRO MINUTOS EN PUNTO EN UNA TARDE SOLEADA. Pensé que yo me pararía allí mirando ese reloj esperando para siempre ver algo venir.

    Entonces, fué cuando vino, y no fué nada. No fué casi nada. No fue casi tan duro como el terremoto que tuvimos hace dos años. El suelo se sacudió, justo un instante. Las personas se miraron unas a las otras, sorprendidas. Entonces ellos se rieron, y yo me reí también. ¿Entonces esto fue lo que había estado esperando?. Esta graciosa sacudida corta. No significó nada. Me sentí aliviado y decepcionado. ¿Qué había estado esperando yo? Comencé a retroceder en el Boulevar, intentando mover las piernas como esos muchachos. ¿Cómo lo hacen ellos?.



    Yo nunca lo averigüé. Sentía como si el suelo no fuera muy sólido bajo mis pies. Supe que soñaba pero yo todavía no estaba despierto. Había en el aire ese olor otra vez, viniendo como del océano. Llegaba a una calle y vi la mirada en las caras de dos chicos. Ellos estuvieron delante de mí, vinieron hacia mí. Ambos con barbas. Uno llevaba pendientes. Entonces le dijo uno al otro: "Salgamos de este lugar. Volvamos al este". Parecia austado. Y entonces fué como si las aceras temblaran, pero usted no podría verlo. Al menos no con los ojos que usted tiene ahora no lo vería. Una anciana tenía un perro, un perro blanco, y ella y su perro pararon y parecieron asustarse mucho, y ella entonces lo asió por las correas y dijo, "regresemos a casa, Frou, Frou.Mamá te llevará en casa". Esa pobre anciana llevando en brazos a su perro. Yo me asusté. Verdaderamente estaba muy asustado.



    Recordé a la chica con los dos niños. Seguramente, iría hacia abajo. Comencé a correr. Corrí y corrí, y el suelo comenzó a temblar. Pero yo no lo podría ver aquello. Yo no podía sentirlo. Pero supe que el suelo temblaba. Todos parecian muy asustados. Estaban terriblemente asustados. Una señorita se sentó justo en una acera que se dobló toda y entonces la oí decir "terremoto, es el terremoto". una y otra vez ella decía aquello. Entonces yo SABÍA QUE ESTA VEZ SERÍA ALGO MUY DIFERENTE.


    Entonces, fué cuando ocurrió. Ocurrió muy rápidamente. Fué rápido como nada. Parecía como el chillido de una sirena, largo y bajo, o el chillido de una mujer cuando da a la luz a un bebé. Fue atroz. Fue como si algo, algún monstruo, LEVANTARA LAS ACERAS DEBAJO DEL SUELO. Usted podía sentirlo mucho tiempo antes que usted lo viera, como si las aceras no tuvieran ya suelo debajo. Me fijé bien en los coches. Los conductores tocaban la bocina pero no estaban asustados. Los coches se movieron pero se mantenían en el suelo. Parecía como si ellos no supieran aún nada de lo que estaba sucediendo. Entonces, vi un coche blanco, con un bebé y el coche era la mitad del tamaño de uno normal, se salió del carril interior con el que limitaba. La chica que lo conducía justo sentada allí empezó a llorar. Ella estaba allí con los ojos mirando fijamente, como si ella no pueda moverse, pero yo la podia oírla. Lloriqueó. Como una niña. Hizo ruidos graciosos. Yo la miré, pensando en la otra chica.

    Dije que esto era un sueño y que yo me despertaría... Pero yo no me desperté. Yo no me desperté. El temblor había comenzado otra vez, pero esta vez era diferente. Fue un temblor agradable, como una cuna cuando se mece un minuto, y entonces yo vi el centro del Boulevar qie pareció estar rompiendose en dos partes. El cemento parecía ser empujado directamente arriba por alguna pala gigante... Se rompía en dos. Por eso el coche de la chica perdió el control.. Y ENTONCES HUBO UN SONIDO FUERTE OTRA VEZ, COMO YO NUNCA HABÍA OIDO ANTES DE ESE MOMENTO...OÍA CIENTOS DE SONIDOS...OÍA TODAS LAS CLASES DE SONIDOS DE NIÑOS..., y de las mujeres y también de esos chicos locos con pendientes. Todos se movian, algunos de ellos cayeron al suelo encima de la acera. Yo no lo se describir bien, PORQUE CUANDO ESTABAN TIRADOS EN EL SUELO FUERON LEVANTADOS DEL SUELO DEL GOLPE, y las cañerías empezaron a partirse y a brotar agua de ellas... Los gritos, el ruido, todo aquello fue atroz. Yo me desperté. No quiero volber a tener ese sueño nunca otra vez.





    EL TERREMOTO



    Todo Volvió. Como si la primera vez fuera sido una presentación y todo yo podia volber a recordarlo, a ver de nuevo el fin del mundo. Fui inmediatamente al mismo lugar solo que llorando. Estaba en el mismo centro de todo aquello. Los tímpanos los sentía como si me fueran a estallar. El ruido estaba por todas partes. Las personas que caían, algunos de ellos se hacían daño al caer, otros gritaban aterrorizados. Los pedazos de edificios, las cascotes de todo tipo de cosas, volando por el aire. Un trozo de algo me dió en un lado de la cara, pero yo no sentí nada.



    Deseé sólo despertarme, huir de ese lugar. Había sido divertido al principio, en el primer sueño, cuando yo sabía que iba a soñar con el fin del mundo o de algo. Pero esto fué terrible. Había personas más adultas dentro de los coches. La mayor parte de los niños estaban en la calle. Pero esos tipos mayores gritaban como si los estuvieran asesinando, como si nadie pudiera ayudarlos.. Nadie los podría ayudar. Nadie los podría ayudar.



    Fue entonces que yo me senti elevarme hacia arriba. Quizá yo me había muerto. Yo no lo sé. Pero estuve sobre la ciudad, arriba sobre ella y vi como se inclinaba hacia el océano justo como que inclina una mesa de picnic. Algunos de los edificios tenían mejor resistencia de lo que yo podia creer. Aguantaban. Aguantaban. Las personas vieron esto y trataron de meterse dentro de ellos o conseguir ponerse al lado de ellos. Fue fantástico. Como un edificio se mantubo en pié todo el rato. Todo se rompia más y más alrededor de él, pero muchos de aquellos edificios se mantenían en pié como si nada. Estaba arriba flotando como una pluma desde arriba viendo a la gente. Comencé a animarlos. Vayan por ese camino, dije yo. vayan por ese camino. mantenganse en esa línea. Quise vitorear, gritar, chillar. Si los edificios resistían, esos edificios en el Boulevard, quizá la chica de chica de los dos gemelos, quizá ella podría conseguir meterse dentro de uno de ellos.



    Miré todo de esta forma durante mucho tiempo, quizá durante tres minutos, y tres minutos me parecieron durar una eternidad. Todos trataban de conseguir meterse dentro de los edificios. Iban a conseguirlo. Supe que iban a salvarse, incluso si las aguas empezaran a subir. Pero ellos no lo sabian. Yo nunca me he imaginado lo que estaría pasando para que un edificio empiece a morirse. Un edificio se muere como una persona. Cede, parte de los grandes lo hicieron, solo que comenzaron a desmenuzarse, como un anciano que no puede ponerse en pié, que no puede incorporarse ya. Se desmenuzaban y trozos de ellos caían hacia abajo. Y los niños chillaron como locos más allá del rugido de las personas. Los edificios parecían aguantanan, pero los edificios se estaban muriendo. Yo no podía ver ya a aquellas personas. Me mantuve flotando en el aire. Estaba dispuesto a subir más alto.



    Entonces parecí estar fuera todo aquello, pero podía ver. Parecí estar arriba en Oso Grande cerca de San Bernardino, pero la cosa graciosa era que podía ver en todas las partes. Supe lo que sucedía en varios sitios a la vez. La tierra pareció comenzar a temblar otra vez. Podía sentirlo aunque estuviera arriba bien alto. Esta vez duró quizá doce segundos, y fue apacible. Usted no podría creer que nada tan tranquilo podría causar tantos daños. Pero entonces vi las calles de Los Angeles y todo entre las montañas de San Bernardino y varios sitios mas. Se inclinaba todo hacia el océano, las casas, todo habiá en aquellos lugares. Podía ver las grandes carreteras, docenas de grandes carreteras se partian en varios trozos aún con los coches pequeños y de todo tipo en ellas todos los coches empezaron a chocar unos con otros, y algunos cayeron y empezaron a deslizarse en la misma dirección que la tierra.

    Ahora el océano estaba entrando en la tierra, y se movía como una serpiente inmensa a través de la tierra. Yo me pregunté cuánto tiempo había pasado, y podía ver el reloj, aunque yo no estuviera allí en el Boulevard eran las 4:29 de la tarde.Había sido solo media hora. Estaba contento porque yo no podia oir mas sus gritos. Pero podía verlo todo. Podía verlo todo.





    LAS OTRAS CIUDADES



    Entonces, pude mirar un mapa inmenso del mundo, yo podría ver lo que sucedía en la tierra y con las personas. En San Francisco se sentía el terremoto, pero no de aquella manera, no era parecido a lo de Hollywood ni Los Angeles. Parecí ver la falla de San Francisco, no justo SAN ANDRES pero si cerca de San Francisco. Todo se movía como en una película de terremotos con Jeanette McDonald y el Aguilón. Podía ver todo eso, las montañas Sierra Nevada, y San Andres y San Francisco.

    Supe lo que le iba a suceder a San Francisco.Lo iban a girar sobre el terreno. Giraría al revés. Fue rápidamente, a causa del corrimiento de tierra, pienso yo. Pareció ser mucho más rápido que lo que pasaba en Hollywood, pero entonces yo no fui exactamente a aquel lugar. Vi mas cosas de una manera larga y de lejos.

    Cerré los ojos durante mucho tiempo, yo pienso que fueron diez minutos y cuando yo los abrí vi el Gran Cañón, que venía vacío, y vi la Presa de Canto Rodado que fué zarandeada desde abajo en el suelo. Y ví entonces, Nevada, y también hasta Reno, se movian todos como hacia el sur, de manera parecida a Baja California, México también se movía. Me pareció ver a algún volcán arrojando humo o laba, allá, junto con todo lo demás.



    Vi el mapa de Sudamérica, especialmente Colombia. Otro volcán hacía erupción de forma violenta. Venezuela pareció estar teniendo un periodo de actividad volcánica. Lejos, a lo lejos, yo podría ver Japón, también.No fué fácil de ver, porque fui todavía hacia la Montaña Grande de Oso, pero veía Japón comenzar a adentrarse de lleno en el mar. Yo no puedo saber la hora, y no veía a las personas porque se parecian a los muñecos, vistos desde muy lejos. Yo no podía oírlos chillar, pero podía ver la mirada sorprendida en sus caras. Miraron al mar todo asombrados.Los veia tan lejos que yo apenas los podía ver. En un minuto o dos pareció acabar todo. Todos desaparecieron. El mar no dejó a nadie.



    Yo no sabía en que tiempo ni hora estaba ahora. Yo no podía ver ningún reloj. Traté de ver la isla de Hawái. Acabé por ver como ondas en el mar... mareas inmensas que golpeaban contra ella. Las personas en las calles se mojaban, y corrian todos asustados. Pero yo no vi nadie a nadie engullido por el mar. Parecía como estar pasando alrededor del globo. Más inundaciónes. ¿Será inundado el mundo? Constantinopla. El Mar Negro subía. El Canal de Suez, por alguna razón pareció estar secándose. SICILIA... ella no tiene escapatoria. Podría ver todo como si fuera un mapa. El Etna entró en erupción. No sabía en que fecha era, pero pareció ser que sucedía más temprano o más tarde.



    Yo no estuve seguro de en que tiempo estaba ahora. Veia a INGLATERRA.....Inundaciones, pero inmensas no ondas de marea. El agua, llegaba por todas partes, pero nadie era muerto por el mar. Las personas tenian miedo y lloraban. Algunos de ellos se cayeron en las calles de rodillas y comenzaron a rezar para la salvación de el mundo. Yo no sabía que los ingleses fueran tan emocionales. Irlanda, escuelas en Escocia, todo estaba lleno y los de las iglesias rezaban noches y dias enteros. Las personas llevaban velas y todos lloraban por California, Nevada, algunas partes de Colorado, quizá todo, incluso Utah.



    Todos gritaban y lloraban, la mayor parte lo hizo como si no conociera a nadie de Nevada, Utah, pero lloraban como si fueran parientes de sangre. Como una familia. Como si todo eso también les sucediera a ellos. NUEVA YORK entraba en mi campo de visión pero ella todavía estaba llí, nada había le había sucedido, solo había mas nivel del agua que subía hacia arriba. Aquí, las cosas fueron diferentes. Las personas corrían en las calles, gritando "es el fin de mundo". Los niños entraron en los restaurantes y se comieron todo lo que tenían a la vista. Vi una zapatería con todos los zapatos tirados en el suelo. Quinta Avenida, todos corriendo. Alguna radio emitía con un locutor que en unos pocos minutos, el poder quizás cortaba la emisión. Ellos pensaban que la gente debían de controlarse a sí mismos.



    Cinco chicas corrían como locas hacia el Y.W.C.A., ese lugar en Lexington o en algún lugar. Corrieron como si estuvieron muertas de miedo. PERO NADA SUCEDIA EN NUEVA YORK. Vi a una anciana cogiendo los cubos de la basura, y llenandolos con agua. Todos parecían estar aterrados por morir. Algunas personas miraron aturdidas como las calles parecian llenarse de altavoces gritando fuertemente. No fue a la luz del día. Fue de noche. Vi, como al día siguiente, habia tropas del ejército por las calles. Los altavoces daban noticias otra vez acerca de depósitos de combustible rotos y las áreas de escasez de petróleo. Las personas parecieran estar saqueando los mercados.

    Oregon, Washington, Dakota, Missouri, Minnesota, Canadá... en todos sitios ocurría igual o parecido que en Nueva York.



    Vi muchos lugares que parecieron seguros, y las personas no huyeron asustadas. Especialmente las áreas rurales. Aquí todo fue casi como si nada hubiera sucedido. Las personas se dirigieron a estos lugares algunos a pié, algunos en coches (que todavía tenían combustible). Yo oí o de algún modo yo supe que en algún lugar del atlantico la tierra había subido. Mucha tierra. Conseguí un cansancio atroz. Quise despertarme, yo quería volver a ver a la chica para saber donde estaba y esos dos niños.Entonces yo me encontré atrás en Hollywood y que eran todavía las 4:29. De repente estaba arriba sobre Hollywood.


    Podría oír ahora. Podría oír, en alguna parte, una emisora en el aire decirles a las personas que no se asustasen. Ellos morían en las calles. Había estaciones que seguían emitiendo incluso con todas esas sacudidas y temblores.Un hombre apareció en una imagen de un monitor, era un tipo bajito que debía de estar muerto de miedo. Pero él no lo estaba. Mantubo la calma y habló en gritos y leyó unas instrucciones. Algo acerca de helicópteros o alguna clase de aviones, pero supe que gente como ellos no podian irse o tener miedo.



    Las cosas sucedían ahora en la atmósfera. Las ondas iban recorriendo ahora la atmósfera. Ondas.La pesadilla ondea.Entonces, vi otra vez, la Presa de Canto Rodado, bajando... empujar la tierra, empujando y rompiendose juntas. El Gran Cañón empujabala Presa de Canto Rodado y se rompía aparte. Fue a la luz del día.



    Todas estas emisoras se fueron en el mismo momento que la Presa de Canto rodado cuando esta se había roto. Yo me pregunté cómo sabrian aquellas personas lo que estaba sucediendo en el Este. Eso fue cuando vi a la gente de los monitores. Yo los vi en los lugares más impares, como si estuviéramos allí con ellos. Como el tipo pequeño con gafas del monitor. Ellos se mantuvieron dando los informes a la gente. LLuegué a oir a un locutor de radio decir en emisión: "Esto es California. Entamos hundiendonos en el mar. Esto es California. Estamos hundiendonos en el mar... Dirijanse hacia los lugares altos. Vayan a las montañas. Hacia el oeste.Esto es California. Estamos hundiendonos en el mar..." yo lo podría ver todo aquello. Todo sucedía en el interior, las aguas del mar entraban hacia el interior. Ví como su mano todavía se agarraba a la mesa, él trataba de levantarse de nuevo, para después una vez más decir: "Esto es California estamos hundiendonos en el mar. Esto es California estamos hundiendonos en el mar". Oí esto, una y otra vez, durante lo que me parecieron horas diciendo una y otra vez aquellas mismas palabras.



    Aquellas personas se mantuvieron haciendo su trabajo hasta el último momento y dando instrucciones a la gente: "Lleguen a las Montañas.Esto es California.Entramos el mar". Yo me desperté entonces. No pareció ser como si hubiera estado soñando. Yo nunca había estado tan cansado. Parecía haber pasado un minuto o dos solamente, y por un momento pensé que todo esto había sucedido de verdad. Me pregunté acerca de dos cosas. Yo no había visto todo lo que le sucedió a Fresno donde está mi casa y yo no había averiguado lo que sucedió a esa chica.

    He estado pensando de ello toda la mañana. Regreso a casa mañana. Esto ha sido solo un sueño. No ha sido nada más.



    Nadie en el futuro en Hollywood Boulevard llevará pendientes y esas estúpidas barbas. Nada de esto sucederá. Esa chica me pareció tan real como esos dos niños. Ni siquiera habrá nacido todavía y espero que se marche de California cuando tenga su gemelos y que ella no esté en el Boulevard ese día. ¡Ella parecía tan real!.

    No puedo quitarme de la cabeza a aquel locutor de radio diciendo una y otra vez la misma cosa: "Esto es California. Entramos el mar. Esto es California. Entramos el mar. Lleguen a las montañas. Vayan hacia las cumbres. California, Nevada Colorado, Arizona, Utah. Esto es California. Entramos el mar". Adivino que seguiré oyendo esto en mi cabeza durante algunos días mas."



    Esta visión fue escrita por Joe Brandt, a la edad de 17años , al recuperarse de una conmoción cerebral en el Hospital de Fresno, California, en el año 1937.

    http://apocalipticus.over-blog.es/article-el-extrano-sueno-de-joe-brandt-48534846.html

    Me he leído el sueño entero y tengo que decir que es muy similar al guión de la película 2012...concretamente los primeros 45 min de película...sin en verdad dicho sueño fue en 1937 pues da que pensar un poco..por cierto creo recordar que Parravacini también menciona en una de sus profecías que "Londres..la isla se hunde"...misteriosos mensajes que este año estan dando que pensar mucho...oigo Londres por todas partes..

    saludos!!!

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por canpaniya22 el Miér Feb 15, 2012 11:01 am

    Sabeis, cuando yo soñé que se inundaba California, era como verlo desde el cielo.

    Espero de corazón que finalmente no pase nada. Mi visión era muy clara, el agua entraba de abajo hacia arriba, y adema un comentarista decía se está inundando Baja California.


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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Invitado el Miér Feb 15, 2012 12:07 pm

    Tuvo una vision del futuro, increible, a veces los golpes en la cabeza, mueven algun cable, que permite a la gente tener videncias o tener algun tipo de poder.
    Un saludo

    PD, Campaniya, tu viste el hundimiento de California?

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por canpaniya22 el Jue Feb 16, 2012 4:50 am

    Yo vi como una ola enorme inundaba California, como si lo viera desde el cielo, y a la vez escuchaba a comentaristas de la radio decir que se había inundado Baja California.

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Halfaro el Jue Feb 16, 2012 6:31 am

    Impresionante Campaniya Shocked


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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Chepito el Jue Feb 16, 2012 7:59 am

    Increible vision o sueño??


    Parece sacado de una pelicula de ficcion,.- Shocked

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por samneuquen el Jue Feb 16, 2012 8:38 am

    impresionante...si fue verdad, es escalofriante como habla de "pendientes", "formas raras de andar" y "faldas cortas", y mas aun como describe lo que seria un megaterromoto y las sacudidas a nivel planetario. Lo curioso, es que habla de zonas, sobre elnorte.
    Si no es verdad, y es el producto de un "escritor", mequito el sombrero ante el,es maravilloso como escribe comunicando, miedo, urgencia e impotencia.
    pero aun si fuera un relato inventado, no seria la primera vez que una novela o cuento anticipara una realidad. De heho casi 7 años antes delhundimiento del Titanic, en un diario salio un cuento donde "anticipa" el hndimiento posterior del trasatlantico. para muestra basta un boton, y los demas a la camisa

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por canpaniya22 el Jue Feb 16, 2012 8:44 am

    Desde luego el relato transmite una angustia, que parece dificil de inventar, pero como bien apunta Sandra, la realidad en ocasiones supera a la ficcion.

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Chepito el Jue Feb 16, 2012 9:00 am

    Sandra Calderon escribió:impresionante...si fue verdad, es escalofriante como habla de "pendientes", "formas raras de andar" y "faldas cortas", y mas aun como describe lo que seria un megaterromoto y las sacudidas a nivel planetario. Lo curioso, es que habla de zonas, sobre elnorte.
    Si no es verdad, y es el producto de un "escritor", mequito el sombrero ante el,es maravilloso como escribe comunicando, miedo, urgencia e impotencia.
    pero aun si fuera un relato inventado, no seria la primera vez que una novela o cuento anticipara una realidad. De heho casi 7 años antes delhundimiento del Titanic, en un diario salio un cuento donde "anticipa" el hndimiento posterior del trasatlantico. para muestra basta un boton, y los demas a la camisa



    Ademas al momento de leerlo te mantiene en la insertidumbre de saber la fecha y que El menciona que no la puede ver porque esta borrosa... Shocked

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Halfaro el Jue Feb 16, 2012 9:05 am

    En 1937, Joe Brandt vio un terremoto lavabo de Los Ángeles, gran parte de California y Japón


    VIENE EL TERREMOTO - Introducción de Jessica Madigan (Mei Ling)


    En la víspera de Navidad, en 1965, mi esposo, mi mejor amigo, Francisco Brandt, y su esposo, Joe, estaban celebrando con sandwiches y café, y la torta de la fruta, en la sala de meditación, la planta baja. Villancicos vertido desde el televisor, el piso de arriba, una cena navideña era en la fabricación. Por alguna razón, Joe-el marido de Fran-se aventuró a hablar de la venida del terremoto de California. No parecía un momento para hablar sobre los terremotos, porque la Navidad es el momento más preciado en el mundo. El enorme árbol, en llamas con pequeñas estrellas de luces parecía presagiar sólo bondad y el amor y la belleza. Joe estaba diciendo que tuvo un accidente, una caída de un caballo cuando tenía 17 años, y para los días que tenía una conmoción cerebral. Durante este período, un sueño continuo fue una y otra vez-si es que estaba viendo un tremendo terremoto y las inundaciones en California y otras partes del mundo.

    -He escuchado educadamente-hizo un comentario, y se volvió para hablar con Fran sobre una película o algún evento igual de nuevo el mundo temblaba. Yo era vagamente consciente de que Joe había traído un montón de papeles-y me dijo que lo pondría en mi escritorio la planta baja [en 1965] hasta que tuve tiempo para leer el "sueño". Ese momento no llegó, hasta que, por casualidad, me encontré con ellos la semana pasada [en 1967]-páginas después de páginas después de páginas escritas de puño y letra de un niño, acerca de la venida del terremoto de California. Se necesitarían semanas para investigar todo este material, pero llamé a mi ex-profesor de geología y leer porciones de él. ¿Podría suceder esto? CALIFORNIA PODRÍA BAJAR EN SOLO DE ESTA MANERA? HABRÍA OTRAS ÁREAS verse afectada en cuestión de horas? Él respondió de manera afirmativa. Joe había escrito (dormir y soñar, y en el despertar-de somnolencia posiciones de fijarnos en diversas cosas, los estratos de rocas, movimientos de tierra, material de tal manera que un geólogo de muchos años apenas se trataría de una obra [estos datos geológicos fue omitido de Jessica libro ]. Sin embargo, aquí se-esperando a que se encuentra desde hace dos años. Desde esa noche, Fran ha cambiado mundos [en 1966 o 1967], y mi esposo es muy mal otros acontecimientos imprevistos que no podía haber imaginado que llevado a cabo-y todo esto, tal vez, impidió a mi descubrimiento de los "papeles del terremoto".

    Este libro ya es muy largo el doble de su tamaño-y me doy cuenta de que esta visión dada a un joven de 17 años de edad, se debe colocar, como lo es, en un libro. Conscientemente, no sabía nada de geología o de la posibilidad de un terremoto que viene. Las notas son 30 años de edad-amarillenta con la edad, y sin embargo no hay una claridad y una increíble realidad en ellos. Algunos de los aspectos más destacados se debe dar, porque, estoy seguro ahora, como no estaba seguro en la Nochebuena de 1965, que el terremoto de California vendrá. . . y su entrada está a la mano. Desde que Joe cubrió las distintas partes del mundo que se verían afectados, no todos ellos se puede dar (aunque tal vez se puede escribir un libro sobre esta experiencia), pero para aquellos de nosotros en esta tierra. . . especialmente la tierra de California, estos son los aspectos más destacados de esa visión.

    Texto original en inglés:
    Some of the highlights must be given—because, I am certain now, as I was not certain on Christmas Eve of 1965, that the California earthquake WILL come .

    http://www.biblebelievers.org.au/joebrandt.htm


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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Halfaro el Jue Feb 16, 2012 9:10 am

    Joe Brandt Visión de California Earthquake

    Esta cuenta de una serie de sueños (visiones) fue escrito por Joe Brandt, de 17 años, mientras se recuperaba de una conmoción cerebral en un Fresno, hospital de California en 1937. Fue publicado anteriormente en "California Superquake 1975-1977?", Escrito por Paul James. Tenga en cuenta que esto fue escrito en 1937 ... no recientemente. Mira, cuando vio la visión se despliegan (primavera), cómo los niños y las niñas estaban vestidas, el sonido del terremoto hizo que lo empujó a través de las calles de la ciudad y mucho más.

    El hombre que escribió esto era un amigo personal de la editorial a la vez. El artí*** se da como lo escribió en 1937, en la escritura infantil. Se había caído de un caballo a los 17 años y para los días que tenía una conmoción cerebral. Durante este periodo de tiempo de un sueño permanente llegó la noche tras noche. Era como si estuviera viendo un tremendo terremoto y las inundaciones en California y otras partes del mundo. Joe Brandt había escrito también en un estado de somnolencia a través de sus días mientras se recuperaba en el hospital sobre las posiciones de varias fallas, estratos de rocas, movimientos de tierra,-tanto material que un geólogo de muchos años apenas se trataría de una obra. El muchacho no sabía nada de la geología o la posibilidad de un terremoto que viene. Hay cinco puntos a tener en cuenta que se levante este sueño / visión del reino de la corriente durante la noche el sueño y el fajo enorme de datos geológicos a cabo del Tiempo Ordinario día de escritos, de la siguiente manera:

    1. El sueño / visión se llevó a cabo en perfecta continuidad, noche tras noche, durante muchas noches, siempre recogiendo exactamente donde lo dejó. Esto es súper normal.

    2. El espectador se proyectó por lo menos 30 años antes en el tiempo, ver los modos de vestir de los jóvenes no imaginadas en 1937 ligeramente por cualquier persona. Esto es súper normal.

    3. La mitad del tamaño de los coches eran visto, muchos de ellos, y en 1937 esos vehículos no estaban familiarizados con los Estados Unidos. Comentó acerca de la forma extraña, lo que podría haber sido el Volkswagen, ahora tan común en los Estados Unidos. Hay alrededor de tres veces más de VW en California como en otras partes de nuestro país.

    4. Super-carreteras se observó que no había visto en sus viajes a Los Ángeles desde su casa en Fresno, California. (Por cierto, vio desaparecer en Fresno de la catástrofe.) Esto es súper normal de conocimiento.

    5. Él escribió acerca de la geología que nunca había aprendido, ni a los 17 años si hubiera habido tiempo para aprender mucho. Le dieron un vasto conocimiento de "fallas" de la que era totalmente inconsciente. Esto es súper normal de conocimiento. Cuando se activa más tarde con un geólogo de posgrado, se encontró que era de hecho. Nota: la ausencia de las aves. Las aves y los animales huyen una zona justo antes de los terremotos.



    Texto original en inglés:
    It was previously published in “California Superquake 1975-1977?” written by Paul James

    http://www.december212012.com/phpBB2/viewtopic.php?f=16&t=8730


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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por samneuquen el Jue Feb 16, 2012 9:14 am

    Otro item que me lamo la atencion fue donde habla de lo quenosotros conocemos como PASEO DE LA FAMA DE HOLLYWOOD FRENTE A UN TEATRO. Este teatro es el teatro KODAK que fue inaugurado en el 2001, y aun mas cuando el menciona que algunas estrellas las conocia y otras no, tiene razon, este paseo fue inaugurado en 1958, y mas de la mitad de las estrellas las pusieron en los primeros 14 meses.
    Estoy desmenuzando el relato, parezco Serlock Holmes.

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Invitado el Jue Feb 16, 2012 9:32 am

    Adelante Holmes, si nos aclaras mas.

    Halfaro
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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Halfaro el Jue Feb 16, 2012 9:46 am

    Muy bien Sandra, estaremos esperando tu analisis...


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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por canpaniya22 el Jue Feb 16, 2012 9:55 am

    Me parece muy interesante los datos, es como si viajara a través del tiempo..buenísimo

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por gnos el Jue Feb 16, 2012 11:35 am

    Dice una máxima filosófica que las coincidencias no existen, Julio Verne en una novela poco conocida, publicada en 1910, describe un paralelismo con éste sueño que me hace temblar…

    Para los que quieran leerla completa:

    http://www.4shared.com/get/MEEe9UkL/62568.html


    Bueno; como introducción, trata de un arqueólogo del futuro que encuentra un manuscrito el cual cita lo siguiente:



    Rosario, 24 de mayo de 2…

    Fecho así el comienzo de mi narración, aunque en verdad haya sido redactada en otra fecha, mucho más próxima, y en muy distintos lugares. Pero en tales asuntos, considero que el orden es imperiosamente necesario, y por eso elijo la forma de un «diario» escrito día a día.
    Por lo tanto, es el 24 de mayo cuando se inicia el relato de los horribles sucesos que aquí se registra para la enseñanza de los que vendrán después de mí, si es que el género humano todavía tiene posibilidades de contar con algún tipo de futuro.
    ¿En qué idioma escribiré esto? ¿En inglés, o en español que domino con soltura? ¡No! Lo haré en el idioma de mi país: en francés.
    Aquél día —24 de mayo— había reunido a ciertos amigos en mi residencia de Rosario. Rosario es —o, mejor dicho, era— una ciudad de México, situada a orillas del Pacífico, algo al Sur del golfo de California. Doce años atrás me había establecido allí para dirigir la explotación de una mina de plata de mi propiedad. Mis negocios habían progresado de una manera sorprendente. Era rico, muy rico en realidad —¡hoy esa palabra me hace reír!—, y tenía el plan de volver pronto a Francia, mi tierra de origen.
    Mi lujosa residencia se hallaba situada en el punto más elevado de un inmenso jardín que bajaba en pendiente hacia el mar, y se interrumpía bruscamente en un acantilado de más de cien metros de altura que caía en picado. Detrás de mi residencia, el terreno seguía subiendo, y por senderos serpenteantes era posible llegar a la cima de las montañas, cuya altura superaba los mil quinientos metros. Constituía frecuentemente un bello paseo: yo había efectuado la ascensión en automóvil, un doble Faetón magnífico y poderosos treinta y cinco caballos, de una de las mejores marcas francesas.
    Vivía en Rosario con mi hijo Jean, un joven apuesto de veinte años, cuando, debido a la muerte de parientes lejanos en lo sanguíneo, pero muy próximos a mi corazón, me hice cargo de su hija, Hèléne, que quedó huérfana y desamparada. Habían transcurrido cinco años desde entonces. Mi hijo Jean tenía veinticinco años y mi pupila Hèléne veinte. En lo más profundo de mi alma, les veía unidos por el destino.
    Nuestra servidumbre estaba compuesta por el mayordomo Germain; por un chofer de lo más despierto, Modesto Simonat; por mi jardinero George Raleigh y su mujer Anna, y las hijas de ambos, Edith y Mary.
    Aquél 24 de mayo, nos encontrábamos sentados alrededor de la mesa, iluminados por lámparas alimentadas por equipos electrógenos instalados en el jardín. Había cinco comensales más, aparte del dueño de casa, su hijo y su pupila, tres de los cuales pertenecían a la raza anglosajona, y dos a la nación mexicana.
    El doctor Bathurst contábase entre los primeros, y el doctor Moreno entre los segundos. Ambos eran sabios en el sentido cabal del término, lo que no impedía que estuviesen frecuentemente en desacuerdo. Por lo demás, eran excelentes personas y de los mejores amigos del mundo.
    Los dos anglosajones restantes se apellidaban Williamson, propietario de una importante factoría pesquera de Rosario, y de Rowling, un hombre osado que había fundado un establecimiento de horticultura, que pronto le proporcionaría una fortuna considerable.

    Con respecto al último comensal, se trataba del señor Mendoza, presidente del tribunal de Rosario, persona estimable, cultivado espíritu y juez íntegro.
    Llegamos al final de la comida, sin incidentes dignos de mención. Las palabras pronunciadas hasta ese momento las he olvidado. No así lo que se dijo mientras fumábamos nuestros cigarros.
    No significa que tales frases guarden en sí mismas una importancia particular, pero el brutal comentario de que serían objeto muy pronto no dejan de brindarles algún interés, y por eso no las he olvidado todavía.
    Terminamos por hablar —¡No importa cómo!— de los progresos asombrosos alcanzados por el hombre. El doctor Bathurst intervino en cierto momento.
    —¡Está claro que si Adán (lo pronunciaba Edem, como es natural en el anglosajón) y Eva (lo pronunciaba Iva, lógicamente) regresaran a la Tierra, quedarían de lo más sorprendidos!
    Así comenzó la discusión. Moreno, darvinista a ultranza, firme partidario de la selección natural, preguntó a Bathurst irónicamente, si éste le daba crédito a la leyenda del paraíso terrenal. Bathurst que al menos creía en Dios, y que, dado que la existencia de Adán y Eva tenían sustento en la Biblia, no era capaz de contradecirla. Moreno, a su vez, replicó que creía en Dios, aunque no fuera más que como su adversario, pero que el primer hombre y la primer mujer tranquilamente podían ser mitos, símbolos, y que no era un sacrilegio figurarse que la Biblia había querido representar de ese modo el soplo vital insuflado por la potencia creadora en la primera célula, de la que habían surgido todas las demás. Para Bathurst, tal explicación era engañosa, y en su opinión, ser obra directa de la divinidad era preferible a provenir de ella a través de primates más o menos siniestros…
    La discusión amenazaba subir de tono, pero se detuvo de repente; ambos oponentes habían encontrado casualmente una zona de común entendimiento. Por lo demás, esas cosas casi siempre terminaban así.
    Ahora, retomando el primer tema de la conversación, ambos antagonistas coincidieron en admirar, más allá del tema del origen de la humanidad, la elevada cultura a la que habían arribado. Con orgullo fueron enumerando sus conquistas. Todas desfilaron. Bathurst alabó la química, llevada a tal grado de perfección que propendía a desaparecer para confundirse con la física, dos ciencias que terminarían siendo una sola y cuyo objeto se centraría en el estudio de la energía inmanente. Moreno, elogió la medicina y la cirugía, mediante las cuales se habían ahondado en la naturaleza secreta del fenómeno de la vida y cuyos hallazgos extraordinarios dejaban entrever en un futuro no muy lejano la inmortalidad de los seres animados. Luego se felicitaron por las alturas alcanzadas por la astronomía. ¿No se dialogaba, acaso, con siete de los planetas del sistema solar, mientras se esperaba a las estrellas? {se deduce de estas palabras que, en el momento en que este diario sea divulgado, el sistema solar comprenderá más de ocho planetas, y que el hombre descubrirá uno o más de uno más allá de Neptuno (nota del autor)}.
    Pasado el entusiasmo inicial, los dos apologistas decidieron tomarse un descanso. A su vez, los demás comensales aprovecharon para intercambiar algunas palabras, y se ingresó en el terreno gigantesco de los inventos prácticos que habían modificado tan hondamente la condición de la humanidad. Fueron festejados los ferrocarriles y los vapores, imprescindibles para el transporte de mercaderías pesadas e incómodas; las aeronaves económicas, utilizadas por los viajeros que disponen de tiempo, los túneles neumáticos o electro iónicos que surcan todos los mares y continentes, adoptados por las personas con prisa. Festejaron las innumerables máquinas, cada cual más ingeniosa que la anterior, y que, con una sola de ellas puede realizarse la tarea de cien hombres en ciertas industrias. Festejaron la imprenta, la fotografía de los colores, la luz, del sonido, del calor y de todas las vibraciones del éter. Festejaron ante todo la electricidad, ese agente extremadamente ágil y dócil, conocido tan a la perfección en su esencia y en sus cualidades que permite, sin conectador material alguno, tanto activar un mecanismo cualquiera, como dirigir una nave de superficie —submarina o aérea—, o escribirse, hablarse o verse, sin importar la distancia.
    Resumiendo, aquello un verdadero ditirambo en el que, lo confieso, tomé parte activa.
    Acordamos que el progreso alcanzado por la humanidad era impensable antes de nuestra época, y que, por lo tanto, permitía creer en su triunfo definitivo sobre la naturaleza.
    —Sin embargo... —dijo el juez Mendoza con su vocecita aflautada, sirviéndose del momento de silencio que siguió a esta conclusión—, oí hablar de pueblos hoy desaparecidos sin dejar el mínimo rastro, que ya habían alcanzado un grado de civilización igual o análogo a la de la nuestra.
    —¿Cuáles? —preguntaron todos a la vez.
    —¡Bien! Los babilonios, por ejemplo.
    Hubo una explosión de carcajadas. ¡Ser capaz de comparar a los babilonios con los hombres modernos!
    —Los egipcios —continuó imperturbable Mendoza.
    Se rieron todavía más de él.
    —Contemos también a los atlantes, nuestra ignorancia convierte en legendarios —siguió diciendo el presidente—. ¡Agreguemos a eso la posibilidad de que una infinidad de humanidades diferentes, anteriores a los mismos atlantes, hayan nacido, prosperado y extinguido sin que lo sospechemos siquiera!
    Debido a que el señor Mendoza se obstinaba en su paradoja, se convino en fingir que lo tomábamos en serio, para no ofenderle.
    —Escuche, querido juez —insinuó Moreno, con el tono de voz que se utiliza para hacer entrar en razón a un chiquillo—, supongo que usted no pretenderá que alguno de esos pueblos arcanos puedan compararse con el nuestro, ¿no es así?... Reconozco que en el orden moral alcanzaron un nivel equivalente de cultura, ¡pero en el orden material!
    —¿Por qué no? —replicó Mendoza.
    —Porque —se apuró a explicar Bathurst—, nuestros inventos tienen la característica de ser difundidos al instante por todo el globo: la desaparición de un solo pueblo, o incluso de muchos pueblos, no modificaría en absoluto la suma del progreso conseguido. Para que no quedara rastro alguno del esfuerzo humano, debería desaparecer toda la humanidad al mismo tiempo. ¿No es esa, le pregunto, una hipótesis admisible?
    Mientras seguíamos conversando, en el infinito del universo continuaban engendrándose recíprocamente los efectos y las causas, y, antes de transcurrido un minuto luego de la réplica del doctor Bathurst, la resultante total no iba a hacer más que confirmar el escepticismo de Mendoza. Pero lejos estábamos de sospecharlo, y hablamos plácidamente, algunos reclinados sobre el respaldo de los sillones, otros acodados sobre la mesa, en fin, todos dirigiendo miradas piadosas, hacia Mendoza, a quien creíamos aplastado por la argumentación de Bathurst.
    —En principio —contestó el juez, sin conmoverse—, debemos reconocer que la Tierra contaba antes con menos habitantes que ahora, de modo tal que un pueblo tranquilamente podía ser el único dueño del saber universal. Luego, no considero una extravagancia, a priori, la posibilidad de que toda la superficie del globo se vea perturbada al mismo tiempo.
    —¡Vamos, vamos! —prorrumpimos al unísono.
    Fue en ese preciso momento cuando sobrevino la hecatombe.
    Todavía pronunciábamos aquél «¡vamos, vamos!», cuando se alzó un estruendo aterrador. El suelo tembló y se partió bajo nuestros pies; la residencia osciló bajo sus cimientos.
    Tropezando y lastimándonos, víctimas de un terror indescriptible, nos abalanzamos al exterior.
    Ni bien cruzamos el umbral, la casa se desplomó en un solo bloque, enterrando bajo sus escombros al juez Mendoza y a mi mayordomo Germain, que venían últimos.
    Luego de unos segundos de locura generalizada, nos aprestábamos a socorrerlos, cuando vimos a Raleigh, mi jardinero, seguido por su esposa, viniendo hacia nosotros desde la parte más baja del jardín, donde vivía.
    —¡El mar…! ¡El mar…! —gritaba a voz de cuello.
    Giré en dirección al océano y quedé petrificado. No es que distinguiera claramente lo que veía, pero de inmediato tuve la nítida impresión de que la perspectiva acostumbrada había cambiado. Ahora bien, ¿no bastaba que el aspecto de la naturaleza, que considerábamos esencialmente inmutable, se hubiese alterado de manera tan extraña en apenas unos segundos, para helar el corazón de horror?
    Sin embargo, enseguida recuperé mi sangre fría. La verdadera superioridad del hombre no consiste en dominar, en vencer a la naturaleza; es, para el hombre de acción, mantener el ánimo sereno ante la rebelión de la materia, es poder decirle: «¡Qué me aniquile, sea! ¡Pero conmoverme, eso nunca!».
    En cuanto recobré la tranquilidad, descubrí las diferencias entre el cuadro que tenía ante mis ojos y aquél que solía contemplar. El acantilado ya no existía, y mi jardín había descendido hasta el nivel del mar; las olas, luego de haber destrozado la casa del jardín, batían con furia contra mis arriates más bajos.
    Como parecía poco probable que el nivel del agua hubiese subido, la tierra debería de haber bajado. El descenso superaba los cien metros, pues el acantilado tenía antes dicha altura, pero había ocurrido con alguna suavidad porque apenas nos habíamos percatado de ello, lo que justificaba la aparente calma del océano.
    Un rápido examen me persuadió de que mi hipótesis era acertada y también me permitió corroborar que el descenso no había terminado aún. Efectivamente, el mar seguía avanzando, a una velocidad que calculé próxima a los dos metros por segundo; es decir, siete u ocho kilómetros por hora. Considerando la distancia que nos separaba de las olas más cercanas, y si la velocidad de caída se mantenía uniforme, seríamos engullidos en menos de tres minutos.
    Me decidí de inmediato.
    —¡Al auto! —exclamé.
    Fui comprendido. Todos nos abalanzamos a la cochera y empujamos el auto al exterior. En un abrir y cerrar de ojos llenamos el tanque de combustible y luego nos acomodamos como mejor pudimos… Simonat, mi chofer, puso el motor en marcha, saltó al volante, embragó y arrancó en cuarta por el sendero, mientras Raleigh, luego de haber abierto el portón, se colgó del auto al pasar y se asió con fuerza a los muelles traseros.
    ¡Justo a tiempo! El oleaje, rompiendo, mojó las ruedas hasta el eje en el momento en que el auto llegaba al camino. ¡Bah! ya podíamos reírnos del acoso del mar. Mi fiel vehí*** nos mantendría fuera de su alcance a pesar de su carga excesiva, salvo que el descenso hacia el abismo continuase indefinidamente… Como sea, delante de nosotros teníamos campo: por lo menos, dos horas de ascensión y una altura disponible de alrededor de mil quinientos metros.
    De todas maneras, pronto reconocí que no convendría cantar victoria de antemano. Luego del primer salto del vehí***, que nos lanzó a unos veinte metros de la línea de espuma, de nada sirvió que Simonat aumentara la entrada de combustible: la distancia no varió. Era evidente que el peso de las doce personas hacía la marcha más lenta. Por el motivo que fuese, esta marcha equivalía a la del agua invasora, que se mantenía imperturbablemente a la misma distancia.
    En seguida nos enteramos de este inquietante hecho, y todos —salvo Simonat, ocupado en manejar el coche— nos dimos la vuelta para mirar el camino que dejábamos atrás. Todo era agua. A medida que avanzábamos, la ruta iba desapareciendo bajo el mar. Este, sin embargo, se había calmado. Sólo unas pequeñas olas venían a morir plácidamente sobre una grava siempre nueva. Era un lago pacífico que crecía y crecía, con un movimiento uniforme, y ninguna tragedia podía equipararse a la persecución de aquélla agua mansa. Huíamos en vano; el agua subía con nosotros, implacable…
    Con los ojos fijos en la ruta, Simonat tomó una curva y dijo:
    —Nos hallamos en la mitad de la pendiente. Todavía tenemos una hora de subida. Nos estremecimos: ¡Llegaríamos a la cima en una hora, y luego deberíamos bajar, siempre perseguidos, esta vez alcanzados sin remedio, fuera cual fuese nuestra velocidad, por las masas líquidas que se desplomarían en avalancha detrás de nosotros! La hora fijada transcurrió sin que nuestra situación se modificara en absoluto. Cuando ya divisábamos el punto culminante de la cuesta, el auto pegó una violenta sacudida y pegó un bandazo que por poco lo estrella contra el talud de la ruta. Simultáneamente una inmensa ola se infló detrás de nosotros dispuesta a saltar el camino, se ahuecó, y por último rompió sobre el coche, que quedó rodeado de espuma…
    ¿Así que terminaríamos siendo tragados por el agua?
    ¡No!
    El agua se retiró burbujeante, mientras el motor, apurando de repente sus jadeos, aumentaba nuestra velocidad. ¿Cuál era la causa del brusco aumento de velocidad? El grito de Anna Raleigh nos lo hizo saber: tal como la desdichada mujer nos hizo comprobarlo, su marido ya no iba aferrado a los muelles.
    Era evidente que la sacudida había arrojado al desgraciado, y por lo mismo, el coche ya sin lastre, escalaba la cuesta con mayor facilidad.
    De pronto, se detuvo abruptamente.
    —¿Qué sucede? —le pregunté a Simonat— ¿Alguna avería?
    Hasta en circunstancias semejantes, el orgullo profesional no perdía sus derechos: Simonat se encogió de hombros con indiferencia, queriendo significar de esa manera que la avería era algo desconocido para un chofer de su categoría, y alzando silenciosamente la mano, señaló hacia delante. Comprendí entonces el motivo de la detención.
    A menos de diez metros de nosotros, la ruta estaba cortada. Y «cortada» es la palabra exacta, pues parecía rebanada por un cuchillo. Más allá de una desnuda saliente que la interrumpía abruptamente, había un vacío, un tenebroso abismo en cuyo fondo era imposible vislumbrar nada.
    Nos dimos la vuelta, enloquecidos, convencidos de que nuestra última hora había llegado. El océano, que nos había perseguido hasta esas alturas, nos alcanzaría indefectiblemente en unos segundos…
    Todos, excepto la pobre Anna y sus hijas, que sollozaban hasta partirnos el alma, lanzamos una exclamación de asombro. No, el agua no había persistido en su ascensión, o, mejor dicho, la tierra había dejado de hundirse. Sin duda, la tremenda sacudida que acabamos de sufrir había sido la última manifestación de la hecatombe. El océano había detenido su marcha, y su nivel se mantenía cerca de cien metros por debajo del sitio en donde estábamos, reunidos alrededor del auto que aún se estremecía, semejante a un animal sofocado, tras la veloz carrera.
    ¿Nos sería posible salir de aquél mal trance? Lo sabríamos a la luz del día. Por el momento, sólo restaba esperar. Unos tras otros, nos echábamos sobre el sueño ¡y —Dios me perdone— creo haberme dormido!
    Un ruido espantoso hizo que despertara sobresaltado. ¿Qué hora es? No lo sé. De cualquier manera, continuábamos sepultados en las tinieblas de la noche.
    El ruido proviene del abismo insondable en el que se ha precipitado la ruta. ¿Qué ocurre? Juraría que allí caen masas de agua en cataratas, que gigantescas olas se entrechocan con furia. Sí, de eso se trata, pues llegan hasta nosotros volutas de espuma y el rocío del mar nos envuelve.
    Después, poco a poco, renace la calma…
    Todo vuelve a recuperar su silencio… El cielo palidece… Despunta el día…

    25 de mayo

    ¡Qué tormento es el lento descubrimiento de nuestra situación! En un principio descubrimos sólo nuestros alrededores inmediatos, pero el círculo crece, crece continuamente, como si nuestra desesperanza hubiese levantado uno a uno una infinita cantidad de sutiles velos; y al fin reina una luz plena, que acaba con nuestras ilusiones.
    Nuestra situación es sumamente sencilla, y se la puede describir con muy pocas palabras: nos hallábamos sobre una isla. Por todas partes nos rodea el mar. Ayer, alcanzamos a divisar un océano repleto de cumbres, muchas de las cuelas dominaban la que ahora nos sustenta: todas ellas han desaparecido, mientras que -por causa s que permanecerán ignoradas para siempre- la nuestra, más humilde, ha frenado su serena caída; donde estaban las demás sólo hay una ilimitada capa de agua. Por todos los costados, únicamente el mar. Ocupamos el único punto sólido del enorme círculo descrito por el horizonte.
    Con sólo echar un vistazo reconocemos en toda su extensión el islote donde una suerte excepcional nos ha hecho encontrar refugio. Es pequeño, en efecto: mil metros de largo como máximo, y quinientos en la dimensión contraria. Su cima, que se alza a unos cien metros por encima de las olas, se une con las costas Norte, Oeste y Sur mediante una pendiente bastante suave. Por el contrario, hacia el este, el islote termina en un acantilado que cae en picada en el océano.
    Nuestros ojos, miran casi siempre hacia ese costado. En esa dirección deberíamos ver montañas escalonadas y más allá, todo México. ¡Qué alteración en el lapso de una breve noche de primavera! ¡Las montañas ya no están, y México fue tragado por las aguas! ¡En su lugar hay un infinito desierto, el árido desierto del mar!
    Nos miramos con espanto. Atrapados sin víveres ni agua., sobre esta desnuda y estrecha roca, no podemos albergar la más mínima esperanza. Nos acostamos sobre el suelo, huraños, y comenzamos a aguardar la muerte.

    A bordo del Virginia

    ¿Qué sucedió durante los días siguientes? No lo recuerdo. Supongo que finalmente perdí el conocimiento: recién recuperé la conciencia a bordo del barco que nos recogió. Fue entonces cuando supe que habíamos estado diez días completos en el islote, y que dos de nosotros —Williamson y Rowling— murieron allí a causa de la sed y el hambre. De las quince personas que albergaba mi residencia cuando ocurrió el cataclismo, apenas quedan nueve: mi hijo Jean y mi pupila Hèléne, mi chofer Simonat, desconsolado luego de la pérdida de su vehí***, Anna Raleigh y sus dos hijas, los doctores Bathurst y Moreno, y finalmente yo, que redacto estas líneas con apuro, para instrucción de las futuras razas, si existe alguna posibilidad de que nazcan.
    El Virginia, sobre el que viajamos, es un navío mixto —a velas y a vapor—, de alrededor de dos mil toneladas, destinado al transporte de mercancías. Es un barco bastante lento y viejo. El capitán Morris tiene bajo sus órdenes a veinte hombres, todos son ingleses.
    Hace aproximadamente un mes, el Virginia zarpó de Melbourne con destino a Rosario. Ningún percance marcó el viaje, con excepción —durante la noche del 14 al 25 de mayo— de una serie de olas de mar de fondo de prodigiosa altura, pero de proporcionada longitud, lo que las hacía inofensivas. Estas olas, por extrañas que resultaran, no podían hacer que el capitán sospechara el cataclismo que estaba sucediendo en ese mismo instante. En efecto, quedó muy sorprendido al encontrar únicamente el mar en el lugar en donde esperaba avistar Rosario y la costa mexicana. De esta costa quedaba sólo un islote. Un bote del Virginia abordó ese islote, en donde descubrieron once cuerpos inertes. Dos ya eran cadáveres; embarcaron a los nueve restantes. Así fue como nos salvamos.

    En tierra. Enero o febrero

    Un lapso de ocho meses separa las últimas líneas de lo anterior, de estas que ahora escribo. Las fecho en enero o febrero, ante la imposibilidad de ser más preciso, porque ya no tengo una noción exacta del tiempo.
    Estos ocho meses conforman el período más espeluznante de nuestras desdichas, le período en que por etapas que sucedieron cruelmente, conocimos toda la magnitud de nuestro infortunio.
    Luego de recogernos, el Virginia siguió a todo vapor su ruta hacia el Este. Cuando volví en mí, el islote en donde estuvimos a punto de desaparecer había quedado tras el horizonte, hacía tiempo. Según las medidas que tomó el capitán en un cielo despejado, estábamos navegando en el sitio preciso en donde tendría que haber estado México. Pero no quedaba un solo rastro de México: nada más que el que ya habían descubierto, estando desmayado, de las montañas centrales; no más que el que ahora distinguían por encima de toda la Tierra, y por lejos que abarcara la vista; por todos lados, sólo veíamos el mar inconmensurable.
    Existía algo verdaderamente enloquecedor en semejante comprobación. Sentíamos que estábamos a un paso de perder la razón. ¡Todo México sumergido bajo las aguas!
    Cruzábamos miradas de espanto preguntándonos hasta donde habrían llegado los estragos de la horrible hecatombe.
    En tal sentido, el Capitán quiso saber a qué atenerse; cambiando el rumbo, enfilamos hacia el Norte: si México había desaparecido, resultaba inadmisible que lo mismo hubiera sucedido con todo el continente americano.
    Así era, sin embargo. Durante doce días subimos en vano hacia el Norte sin encontrar tierra, y lo mismo ocurrió luego de virar en redondo y dirigirnos hacia el Sur, durante más o menos un mes. Finalmente, nos vimos forzados a rendirnos a la evidencia por paradójica que nos pareciera: ¡sí, el continente americano se había hundido bajo las olas en su totalidad!
    ¿Así que habíamos sobrevivido sólo para conocer una vez más las aflicciones de la agonía? En verdad, teníamos motivos para creerlo. Sin mencionar los víveres que tarde o temprano faltarían, un peligro inminente nos amenazaba: ¿qué iba a ser de nosotros cuando el carbón se agotara y detuviera el andar de las máquinas? Sería como cuando el corazón de un animal exangüe deja de latir. Por tal motivo, el 14 de julio —entonces nos hallamos en las proximidades del emplazamiento antiguo de Buenos Aires— el capitán Morris dejó que los fuegos se apagaran y en su lugar se alzaran las velas. Luego reunió a todo el personal del Virginia, tanto a la tripulación como a los pasajeros y, exponiendo en pocas palabras nuestra situación, nos rogó que reflexionáramos a conciencia y propusiéramos las posibles soluciones a la asamblea que tendría lugar el día siguiente.
    Ignoro si algunos de mis compañeros de infortunio dieron con algún recurso más o menos ingenioso. Por mi parte, debo confesar que vacilaba, muy confundido con respecto a la mejor elección a tomar, cuando una tempestad nocturna acabó con la cuestión; nos vimos obligados a huir hacia el Oeste, arrastrados por un viento desenfrenado, a punto de ser engullidos en todo momento por un mar enfurecido.
    El huracán duró treinta y cinco días, sin que amainara un solo minuto, o diese señal de detenerse. Comenzábamos a desesperar de que algún día llegara a hacerlo, cuando el 19 de agosto, volvió el buen tiempo con tanta prontitud como había terminado. El capitán aprovechó para realizar sus mediciones: el cálculo dio 40º de latitud Norte y 144º de longitud Oeste. ¡Eran estas las coordenadas de Pekín!
    ¡Significada que habíamos pasado sobre la Polinesia, y probablemente por Australia, sin siquiera enterarnos, y en ese momento navegábamos en el sitio en donde se extendía la capital de un imperio de cuatrocientos millones de almas!
    ¿Había sufrido Asia la misma suerte que América?
    Pronto no quedaron dudas al respecto. El Virginia continuó su rumbo Sudoeste y alcanzó la altura del Tibet, luego la del Himalaya. Allí deberían elevarse las cumbres más altas del globo.
    Pues bien, en todas las direcciones, nada emergía de la superficie del océano. ¡Era de suponer que sobre la tierra ya no existía ningún otro punto firme que la del islote que nos había salvado: que éramos nosotros los únicos sobrevivientes de la catástrofe, los últimos habitantes de un mundo enterrado en la movediza mortaja del mar!
    Si así era, pronto pereceríamos. A pesar de un racionamiento severo, los víveres de a bordo se agotaban, efectivamente, y en consecuencia, teníamos que abandonar las esperanzas de renovarlos.
    Abrevio el relato de esta penosa travesía. Si para exponerla en detalle, intentase revivir día a día, el recuerdo me volvería loco. Por extraordinarios y terribles que sean los hechos que le precedieron y la sucedieron, por angustioso que me parezca el futuro —un futuro que no llegaré a ver—, aún así fue en el transcurso de esa navegación infernal cuando conocimos el mayor horror. ¡Oh! Esa eterna carrera a través de un mar sin fin. ¡Esperar todos los días llegar a alguna parte y ver como retrocedía continuamente el fin de nuestro viaje! ¡Vivir inclinados sobre mapas donde los hombres habían grabado la sinuosa línea de las costas, y constatar que nada absolutamente había quedado de esos lugares que suponíamos eternos! ¡Decirse que la Tierra bullía de vidas innumerables, que millones de personas y millones de animales la recorrían en todas direcciones o surcaban los aires, y que todo ha dejado de existir al mismo tiempo, que todas esas vidas se han apagado juntas como una leve llama al soplo del viento! ¡Buscar sobrevivientes por todas partes, y buscar en vano! ¡Arribar paso a paso a la certeza de que nada vivo existe a nuestro alrededor, e ir tomando conciencia paulatinamente de la soledad en medio de un universo despiadado!
    ¿He dado con las palabras justas para expresar todas nuestras angustias? Lo ignoro. En ningún idioma deben existir términos apropiados para semejante calamidad.
    Luego de haber explorado el mar en donde antes estaba la península India, subimos hacia el Norte durante unos diez días, después enfilamos rumbo al Oeste. Sin que cambiase nuestra situación franqueamos la cadena de los Urales, trasformadas en montañas submarinas, y navegamos sobre lo que había sido Europa. Pronto bajamos hacia el Sur, hasta veinte grados pasando el Ecuador; luego de lo cual, harto de tan inútil búsqueda, remontamos el rumbo Norte y cruzamos, después de dejar atrás los Pirineos, una extensión de agua que cubría África y España. En verdad, comenzábamos a habituarnos a nuestro horror. A medida que avanzábamos, señalábamos nuestra ruta en los mapas, y exclamábamos: «aquí estaba Moscú… Varsovia… Berlín… Viena… Roma… Túnez… Tombuctú... Saint Louis…Orán… Madrid…», pero cada vez con mayor indiferencia y amparados por el hábito, llegamos a pronunciar esas palabras sin emoción, cuando en verdad eran sumamente trágicas.
    Sin embargo, yo al menos, no había agotado mi capacidad de sufrimiento. Me percaté de ello el día —era el 11 de diciembre, más o menos— en que el capitán Morris me dijo: «Aquí estaba París…» Ante semejantes palabras, creí que me arrancaban el alma. ¡Qué todo el universo se hubiese hundido, sea! ¡Pero Francia… mi Francia! ¡Y París, que la representaba!
    A mi lado escuché un sollozo. Me di vuelta; era Simonat, llorando.
    Continuamos navegando hacia el Norte aún por cuatro días; luego, cuando estuvimos a la altura de Edimburgo, bajamos hacia el Sudoeste, buscando Irlanda, después enfilamos rumbo al Este… A decir verdad, errábamos al azar, ya que no existían mayores motivos para tomar una dirección en lugar de otra…
    Pasamos por encima de Londres, cuya líquida sepultura fue saludada por toda la tripulación. Cinco días más tarde, estábamos a la altura de Dantzig, cuando el capitán Morris ordenó girar en redondo y poner el timón hacia el Sudeste. El timonel obedeció inmutable.


    “POR LA CERTEZA PROFÉTICA DE JULIO VERNE LO CONSIDERO ESCALOFRIANTE”


    Continúo atando cabos…

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Invitado el Jue Feb 16, 2012 12:00 pm

    Muy buen relato, increible, y megusta la forma de escribir que tiene.
    Gracias GNOS por ponerlo aqui.

    samneuquen
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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por samneuquen el Jue Feb 16, 2012 3:35 pm

    El análisis de este relato puede hacerse según dos perspectivas. Una como consideración del "sueño" y la otra, un poco mas prosaica, relativa a la verosimilitud, de quien relata.
    En este caso me concentro en quien relata y escribe: un adolescente de 17 años, llamado Joe Brandt. Pero, curiosamente, no es el quien publica, sino una pareja de amigos, quienes son los que dan a conocer el escrito. Es decir que al menos, tenemos una mano por la que pasa el sueño, sin contar obviamente con el batallón de correctores, editores, “consejitas” y demás yerbas que pululan en una editorial.
    Primer duda zanjada: no podemos tener el testimonio de primera mano, este “sueño” paso por la guadaña intelectual de un vocero. Como sabemos que lo escribió Joe Brandt? Porque nos lo dijo Paúl James. Como sabemos que existió Joe Brandt? Porque nos lo dijo Paúl James. Quien es Paúl James? El que escribió “Mega terremoto en California 1975-1977?” nada mas conveniente.
    Cuando uno lee todo el relato, no puede menos que sorprenderse y rendirse, ante lo incontrastable de algunos datos, datos que no podía tener Joe Brandt en 1937, pero que si tenia Paúl James en 1965. Ya lo he mencionado en el anterior mensaje… no es sino hasta 1958 que se inaugura el Paseo de la Fama de Hollywood, por eso en el sueño no reconoce a muchos artistas. Pero aquí me detengo y (nobleza obliga) hago una salvedad, Joe Brandt menciona “un teatro” en cuyo frente se encuentran los nombres, este teatro no fue construido hasta 2001. Es el Teatro Kodak.
    Segunda duda zanjada: Joe Brandt no pudo describir una realidad, tan adelantada a su tiempo; pero Paúl James si.
    Ahora bien: si puedo sostener que el sueño es un invento de P.James, debería también encontrar algún error que corroborara lo que digo. Y creo haberlo encontrado.
    “Pensé acerca de Boulevard de Hollywood, y yo me encontré de repente, allí, en Hollywood Boulevard.”
    “Anduve dos manzanas al norte por el Boulevard”
    Joe Brandt, en ningún momento, sale del Boulevard, por lo tanto y según su propio relato, siempre camina hacia el norte; cosa que resultaría imposible ya que Hollywood Boulevard, tiene la dirección este-oeste.
    Ya se lo que dirán:” es apenas un error de interpretación” y quizás sea cierto, pero si bien no hace caer todo el relato, imprime cierta duda sobre lo que se estaba viendo (o inventando).
    Reitero: como relato es excelente, imprime angustia, confusión e impotencia, pero como pseudo profecía, adolece por lo menos de ser tendenciosa.
    Un claro ejemplo es cuando habla de los monitores, mostrando una inocencia en cuanto a lo que es una televisión, y si bien en 1937 no era común tener uno en cada hogar, la primera trasmisión se realiza en EEUU en 1936 y ya desde 1930 en el reino Unido. De nada hubiera afectado al relato decir” televisión”, un artefacto que debería conocer (y desear si estamos de acuerdo en un muchacho de 17 años).
    En cuanto a premonición, no creo que resista el mínimo análisis, pero como ficción es maravillosa. De hecho encuadraría más en los relatos de Julio Verne, como el que posteó el amigo Gnos, que si no estoy mal informada fue publicado en 1910, y disculpen desconfiada… habrá abrevado en estos textos Paúl James?
    Bueno… disculpen!!!! Se me fue la mano y lo hice larguísimo
    Un beso

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por canpaniya22 el Vie Feb 17, 2012 2:14 am

    Del relato de Julio Verne dos cosillas:

    1.- La fecha (24 y 25 de mayo): Este año tenemos eclipse anular el 20 de mayo....

    2.- La precisión del hundimiento de los terrenos, como si fuera experto en el tema de las placas tectonicas...

    Me quedo sin palabras...ya que hasta ahora todo lo escrito por Julio Verne se ha hecho realidad. Este relato era totalmente desconocido para mi ¿De que obra se trata?

    Entre esto y "Viaje al Centro de la Tierra"...

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por gnos el Vie Feb 17, 2012 7:29 am

    La novela se llama el EL ETERNO ADÁN, es muy corta por eso no es tan conocida, entre otra cosas narra la ciclicidad de las catastrofes (11,000 años???¡¡¡), la existencia de la atlantida y el porqué no se recuerda nada de ellas...
    la liga que puse no funciona
    prueben esta:
    http://www.4shared.com/zip/MEEe9UkL/62568.html?refurl=d1url

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Halfaro el Vie Feb 17, 2012 7:39 am

    Mis mas siceras felicitaciones por tu análisis Sandra, concuerdo contigo en todo, maravilloso compañera.
    Un abrazo.
    Gracias Gnos por compartir esta pequeña historia de Julio Verne, yo tampoco la conocía y siempre me han gustado los relatos de él que realmente sorprenden, como dice Campaniya a uno lo deja sin palabras.


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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Invitado el Vie Feb 17, 2012 8:24 am

    Cuantas cosas hay en el mundo y que no vemos por estar locos atras de la Quimera del oro, que no existe por supuesto.
    Hay todo un mundo detras de escritores, avanzados para su epoca y que nunca se los entendio.

    Gracias chicos pore compartir estas sabidurias del pasado.

    samneuquen
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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por samneuquen el Vie Feb 17, 2012 10:01 am

    Gracias amigo halfaro!!! me gratifica que te haya gustado. gracias gnos por el link!!!!
    un beso a todos

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Invitado el Vie Feb 17, 2012 12:50 pm

    El escenario marcado es igual a lo comentado por Patrick Geryl. La verdad que impresiona como lo relatan.

    Muy buen aporte I love you I love you

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por canpaniya22 el Vie Feb 17, 2012 3:09 pm

    gnos escribió:La novela se llama el EL ETERNO ADÁN, es muy corta por eso no es tan conocida, entre otra cosas narra la ciclicidad de las catastrofes (11,000 años???¡¡¡), la existencia de la atlantida y el porqué no se recuerda nada de ellas...
    la liga que puse no funciona
    prueben esta:
    http://www.4shared.com/zip/MEEe9UkL/62568.html?refurl=d1url

    Me he quedado impresionada. Voy a leer la novela, creo que me va explicar muchas cosas

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Invitado el Vie Feb 17, 2012 4:49 pm

    SANDRA 5 * PARA TI
    UN ABRAZO.

    valro79
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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por valro79 el Vie Feb 17, 2012 5:52 pm

    INTERESANTA LA NOVELA EL TERNO ADAN LA ACABO DE LEER COMPLETITA MUY BONITA Y A LA VEZ MUY TRISTE, COMO TODO EN ESTA VIDA ES CICLICO, HOY ESTAMOS AQUI MAÑANA ESTARAN OTROS EN ESTE MISMO LUGAR. EXCELENTE APORTE GNOS UN SALUDO ATODOS LO RECOMIENDO UN SALUDO DON OSCAR DESDE EL ESTADO DE LA SALSA PICANTE TABASCO, MEXICO

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por queli el Sáb Feb 18, 2012 8:54 am

    Hola compañeros hoy los felicito por estos comentarios, personalmente amo la lectura, soy una loca que tiene libros hasta en el piso jaja, a veces leo dos juntos, en fin...me alegra mucho ver como brillan sus mentes a partir de este post!! un abrazo para todos cheers Wink

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

    Mensaje por Invitado el Sáb Feb 18, 2012 9:23 am

    Valro vinimos a aprender y enseñar, querido compañero, a veces vemos cosas tristes y luego en el final lo apreciamos por lo que nos deja. No tenemos que preocuparnos por lo que pueda pasar, no podemos hacer nada, y si tenemos que prepararnos para ver que enseñanza nos deja y aprender la leccion.

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    Re: El extraño "sueño" de Joe Brandt

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